LIPEDEMA

El lipedema es el aumento simétrico de volumen de las extremidades por la acumulación anormal de grasa (lipodistrofia) por una alteración de la formación y distribución del tejido adiposo subcutáneo. Esto genera hinchazón, sensación de pesadez, cansancio y dolor.

El lipedema se presenta generalmente desde la pubertad y es una patología que afecta principalmente a las mujeres. Se caracteriza por la acumulación desproporcionada de grasa en las piernas, aunque también puede aparecer en los brazos. Su origen es multifactorial existiendo factores hereditarios, influencia hormonal, obesidad, entre otros.

El lipedema puede ser puro o mixto, es decir, puede estar acompañado de alteraciones del drenaje linfático (lipo-linfedema).

Se estima que el lipedema afecta hasta casi un 17% de las mujeres adultas en el mundo. En el año 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó al lipedema como una enfermedad. Existen múltiples factores que generan la acumulación e inflamación del tejido adiposo que, por lo general, se asocia a causas hereditarias, hormonales, aumento considerable de peso, entre otras.

 

Al estar relacionado con trastornos hormonales, es frecuente que se acentúan con la llegada de la pubertad, embarazo o menopausia, o también por enfermedades como hipotiroidismo, diabetes tipo II y síndrome de ovario poliquístico.

Existen distintas señales características del lipedema que van desde la historia clínica hasta las manifestaciones físicas. Por mencionar algunas destacadas:

 

  • Antecedentes de algún familiar con lipedema.
  • Existe una evolución que parte desde la adolescencia o se incrementa con algún cambio hormonal (uso de anticonceptivos, embarazo, menopausia u otros similares).
  • Acumulación anormal de la grasa en piernas y/o brazos.
  • Compromiso simétrico (bilateral) y distribución desproporcionada.
  • Manos y pies sin cambios aparentes.
  • Facilidad de moretones ante mínimos golpes.
  • Consistencia blanda y esponjosa que no es similar a la grasa existente en otras partes del cuerpo.
  • No responde a dieta ni ejercicio.
  • Dolor al tacto y mayor sensibilidad.
  • Dolor espontáneo aún estando en reposo. Puede aumentar al estar en movimiento.
  • Sensación de pesadez, de piernas cansadas o hinchadas que no mejora con masajes o al mantenerlas el altura.
  • Sensibilidad al frío.

El diagnóstico es clínico y lo debe realizar un médico experto en esta patología que -junto al historial clínico de la paciente y el examen físico realizado en consulta- podrá detectar qué grado de lipedema presenta y cuál será el tratamiento más efectivo para su manejo.

  • Etapa I: Piel lisa y regular con engrosamiento del tejido adiposo.

 

  • Etapa II: Piel irregular con nódulos palpables (piel de naranja).

 

  • Etapa III: Pliegues de grasa nodular deformante.

 

  • Etapa IV: Existe además compromiso del sistema linfático (lipo-linfedema).

El enfrentamiento integral consiste en una intervención nutricional, terapia kinesiológica, uso de prendas compresivas y el tratamiento quirúrgico. La cirugía actualmente es la alternativa más efectiva, ya que en conjunto a las otras medidas conservadoras, detiene la progresión de la enfermedad.

 

La cirugía consiste en la liposucción selectiva de las áreas afectadas, respetando siempre las zonas del drenaje linfático. Dependiendo de la etapa y la cantidad de grasa, se planifica la cirugía en uno o más tiempos quirúrgicos.

 

La técnica utilizada para la liposucción selectiva es tumescente tipo PAL (Power Assisted Liposuction), la cual se complementa con algunas tecnologías para mejorar los resultados (ultrasonido – VASER). Con esto, se logra disminuir la grasa en exceso, reduciendo el dolor y la hinchazón, mejorando la apariencia estética y, por lo tanto, la calidad de vida de la paciente.

 

Si la paciente presenta lipo-linfedema, una vez estudiado el funcionamiento del sistema linfático, se debe planificar un tratamiento en etapas, reparando el drenaje linfático y, en una segunda etapa, retirando el exceso de grasa de manera selectiva a través de liposucción.

 

Para el postoperatorio se requiere la mantención de los hábitos nutricionales incorporados, el uso de medias/mangas compresivas, las terapias de drenaje que ayudarán a tener una mejor y rápida recuperación, y la incorporación a rutinas deportivas.

La cirugía para el lipedema es la alternativa más efectiva, ya que en conjunto a las otras medidas conservadoras, detiene la progresión de la enfermedad. Con esto, se logra disminuir la grasa en exceso, reduciendo la pesadez, el dolor y la hinchazón. Secundariamente, produce una mejoría en la apariencia estética. Todo lo anterior se traduce en un impacto positivo que mejora la calidad de vida de las pacientes operadas.

  • Tipo: Hospitalización de una noche o ambulatorio.
  • Anestesia: General o regional.
  • Tiempo: 1 a 4 horas.
  • Dolor: Moderado.
  • Actividad moderada: 14 días.
  • Reinicio actividad deportiva: 1 mes.
  • Cobertura: Excepcional.

Conoce cuáles son las diferencias entre lipedema y linfedema AQUÍ